Worakls Orchestra en Barcelona transformó Razzmatazz en una experiencia inmersiva, fusionando electrónica y orquesta en un directo que fue mucho más allá del formato habitual de club
Entrar a la sala 1 de Razzmatazz esperando una sesión de electrónica al uso y encontrarse con un escenario tomado por instrumentos de cuerda y percusión cambia rápidamente la perspectiva de la noche. El pasado jueves 9, Worakls demostró en Barcelona por qué es una de las propuestas más singulares del circuito europeo: su proyecto huye de las reglas del DJ set tradicional. En lugar de limitarse a disparar y mezclar tracks detrás de una mesa, el francés traslada su música a un terreno vivo y orgánico, reinterpretando cada tema con una orquesta en directo. Esa fusión transformó por completo el ambiente, convirtiendo la mítica pista en un espacio donde se iba tanto a bailar como a sumergirse en el sonido.
El concierto avanzó como un viaje progresivo, muy lejos de la inmediatez habitual de los clubs. Arrancando desde pasajes contenidos y casi introspectivos, el show fue sumando capas de manera natural hasta alcanzar esos picos de intensidad épica que les caracterizan. Fue una experiencia inmersiva en la que la emoción pesaba tanto como el ritmo, confirmando la capacidad del proyecto para ir más allá de la pista de baile.




















