Simorra convierte la pasarela de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid en un relato tejido entre tradición y lenguaje

Simorra convirtió su desfile en una especie de relato tejido sobre la pasarela de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. No fue una colección pensada para el impacto inmediato, sino para detenerse, mirar dos veces y entender lo que estaba pasando más allá de la superficie.

La idea de partida era clara: el vínculo entre texto y textil. Y la firma lo llevó hasta el final. Bordados que parecían anotaciones, palabras escondidas en las prendas y detalles en rojo que recordaban a correcciones sobre papel recorrían la colección como si cada look fuese una página. No había estridencias, pero sí intención en cada costura.

Las siluetas se movieron entre lo estructurado y lo fluido, con capas que se superponían como si fueran párrafos. El hilo real y conceptual actuaba como nexo entre unas piezas y otras, reforzando esa sensación de continuidad, de historia que se va construyendo look a look. También hubo un diálogo interesante entre tradición y tecnología: tejidos que evocaban técnicas artesanales convivían con patrones que remitían, de forma sutil, a códigos más contemporáneos.

Uno de los momentos más comentados llegó con la aparición de Inés Sastre. Sin necesidad de artificio, su presencia aportó ese punto de memoria y contexto que encajaba perfectamente con el discurso de la colección.

El conjunto dejó una sensación poco habitual en pasarela: la de estar ante algo que no se agota en el primer vistazo. Simorra no buscó aplausos fáciles, sino una conexión más lenta, casi íntima. Y en ese terreno, el desfile funcionó.

Desfile Simorra en la edición de la MBFWM
Desfile Simorra en la edición de la MBFWM
Desfile Simorra en la edición de la MBFWM
Desfile Simorra en la edición de la MBFWM
Desfile Simorra en la edición de la MBFWM
Desfile Simorra en la edición de la MBFWM
Desfile Simorra en la edición de la MBFWM