El Sant Jordi Club vibra con la gira “Amor y dolor de barrio” en un 14 de febrero inolvidable, con Lia Kali y Dollar como invitados y un final tan apoteósico como secreto
El 14 de febrero no fue solo una fecha marcada por corazones en el calendario. Fue también la celebración de una década de música, cicatrices y verdad. El Sant Jordi Club de Barcelona rozó el lleno absoluto para acoger el 10º aniversario y la presentación de la gira “Amor y dolor de barrio”, un espectáculo que fue mucho más que un concierto: fue una declaración de identidad.
Desde los primeros acordes, el ambiente se sintió especial. Había expectación, emoción contenida y ese murmullo previo que solo aparece cuando el público sabe que va a vivir algo importante. El repertorio navegó entre canciones antiguas (esas que construyeron los cimientos del proyecto) y temas nuevos que demuestran evolución sin perder raíz. Cada verso fue coreado como si fuese propio; cada estribillo, gritado con la intensidad de quien ha crecido acompañando esas letras.

La puesta en escena acompañó el viaje emocional: luces cálidas para los momentos íntimos, estallidos visuales en los temas más contundentes y una conexión constante con el público. No hubo distancia entre escenario y pista; fue un diálogo permanente, una celebración compartida.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con la aparición de Lia Kali, cuya sensibilidad y fuerza elevaron la energía del recinto. Más tarde, Dollar Selmouni aportó ese carácter urbano y magnético que encendió definitivamente al Sant Jordi Club. Las colaboraciones no fueron simples apariciones: fueron encuentros sinceros, abrazos musicales que reforzaron el espíritu de barrio que da nombre a la gira.

El público, entregado de principio a fin, convirtió la velada en una comunión colectiva. Se cantó, se saltó, se emocionó y se recordó. Diez años condensados en un par de horas que supieron a historia viva.
Y entonces llegó el final. Apoteósico. Inesperado. Catártico. Un cierre que dejó al Sant Jordi Club en ebullición… pero que no desvelaremos para no arruinar la sorpresa a las próximas ciudades. Porque esta historia aún continúa.

La gira seguirá su camino con parada inmediata en Madrid, y después recorrerá Salamanca, Valencia, Bilbao, Málaga, Granada, Zaragoza y Toledo.
Si lo vivido en Barcelona es un anticipo, el resto del país está a punto de experimentar algo más que un concierto: una celebración de amor, de dolor y, sobre todo, de barrio. Diez años no se cumplen todos los días. Y anoche quedó claro que esta historia aún tiene muchos capítulos por escribir.
