Dominnico celebra 10 años en la 080 Barcelona Fashion: de lo viral a lo icónico, con Carmen Lomana y Metrika como símbolo de una nueva era

La firma convierte su décimo aniversario en un desfile-manifiesto donde pasado y presente dialogan sobre la pasarela, dejando atrás el ruido para apostar por una narrativa más sólida y consciente

La pasarela de la 080 Barcelona Fashion volvió a convertirse en escenario de momentos que trascienden la moda, pero el desfile de Dominnico fue algo más que una colección: fue una celebración. Diez años después de irrumpir en la industria con una estética provocadora y sin concesiones, la firma firmó uno de los shows más comentados de la edición, jugando con su propia historia y reescribiéndola.

Si en 2023 el nombre de Carmen Lomana se convirtió en viral tras quitarse los tacones en plena pasarela, este aniversario ha servido como cierre de ese relato. Su regreso no buscaba repetir el gesto, sino transformarlo. Y lo hizo.

Vestida con un total white de efecto cuero, estructurado, brillante y milimétricamente construido, Lomana desfiló con una seguridad que convertía cada paso en declaración de intenciones. Nada de improvisación: esta vez, el impacto venía desde el control absoluto de la imagen. Un cambio de narrativa que encapsula perfectamente la evolución tanto de la invitada como de la propia marca.

Dos generaciones, un mismo lenguaje

Pero Dominnico no se quedó en la nostalgia. Frente a esa elegancia depurada apareció Metrika, representante de una nueva generación que entiende la moda como expresión sin filtros. Su propuesta, también en blanco, apostó por cortes más arriesgados y una actitud desafiante, creando un contraste que funcionó como eje del desfile: pasado y presente, sofisticación y ruptura, conviviendo en un mismo lenguaje.

La firma, liderada por Domingo Rodríguez, ha construido su identidad precisamente en ese cruce de códigos. Y este décimo aniversario no fue una excepción. Sobre la pasarela, materiales contundentes, siluetas marcadas y una estética que bebe del universo pop y del imaginario queer reafirmaron su ADN, mientras la elección de sus protagonistas reforzaba un mensaje claro: la moda no entiende de generaciones, sino de actitud.

El desfile también contó con otros nombres como Jessica Goicoechea, que abrió y cerró el show, subrayando ese carácter performativo que Dominnico ha sabido convertir en seña de identidad.

Diez años después, la marca no solo celebra su trayectoria, sino que demuestra que sigue teniendo algo que decir.

Si aquel tacón en mano fue el inicio de una conversación, el look blanco de 2026 es su punto de inflexión: menos ruido, más discurso. Porque en la 080, Dominnico no solo presentó una colección. Presentó una evolución.