El trío de Liverpool confirmó en el escenario barcelonés que veinte años de carrera no han hecho mella en su energía ni en su capacidad para mover a la gente

El viernes 12 de junio, la sala Paral·lel 62 acogió una de las visitas más esperadas del año para los amantes del indie rock británico. The Wombats llegaban a Barcelona como parte de su gira Oh! The Ocean, la gira de presentación de su sexto álbum de estudio, y la sala que contaba con su aforo íntimo y cuidado resultó ser el marco perfecto para una noche que basculó entre la euforia colectiva y la nostalgia más pura.

Fotografía: Eric Armengol / The Wombats en el Paral·lel 62, Barcelona (12 de junio de 2026)

Fotografía: Eric Armengol / The Wombats en el Paral·lel 62, Barcelona (12 de junio de 2026)

Matthew Murphy, Tord Øverland Knudsen y Dan Haggis salieron al escenario con la determinación de quien sabe exactamente el efecto que tiene su música sobre el público. Desde los primeros compases quedó claro que la banda no venía a pasear: el ritmo frenético y los guitarreos compactos que han definido su sonido desde sus inicios llenaron la sala de una energía que no decayó en ningún momento.

El repertorio fue un recorrido inteligente por dos décadas de discografía. Los momentos de mayor comunión con el público llegaron, como era de esperar, de la mano de los clásicos. Kill the Director, introducida con el característico intro de Tales of Girls, Boys and Marsupials, desató los primeros coros masivos de la noche, con una sala entera coreando cada palabra. Tokyo (Vampires & Wolves) fue otro de esos momentos en los que el tiempo se detiene: Murphy apenas necesitó cantar, porque el público se encargó de hacerlo por él.

La sección central del show alternó con maestría material del nuevo disco con himnos de álbumes como Glitterbug y Beautiful People Will Ruin Your Life. Greek Tragedy y Pink Lemonade llegaron como una bocanada de aire fresco justo cuando el calor de la sala empezaba a hacerse notar, y la respuesta del público fue proporcional: las manos al aire, las voces disparadas, la sala convertida en un solo organismo.

Fotografía: Eric Armengol / The Wombats en el Paral·lel 62, Barcelona (12 de junio de 2026)

Fotografía: Eric Armengol / The Wombats en el Paral·lel 62, Barcelona (12 de junio de 2026)

El remate fue antológico. Fue Let’s Dance to Joy Division la que terminó de romper cualquier barrera que pudiera quedar entre escenario y platea. El tema que lanzó a The Wombats a la fama en 2007 sigue siendo, casi veinte años después, una máquina perfecta de provocar catarsis colectiva. La sala entera saltó, cantó y no quiso que terminara.

Barcelona se les quedó pequeño en el mejor sentido posible. The Wombats demostraron que la suya es una de esas bandas que no necesitan estadios para hacer sentir a cada persona del público que el concierto es solo para ella.