La diseñadora belga transforma la pasarela barcelonesa en un lavadero de coches retro con una colección que mezcla sensualidad, brillo y espíritu rebelde

¿Una pasarela o un lavado de coches en plena América de los años 80? Nathalie Chandler ha vuelto a demostrar que sus desfiles van mucho más allá de enseñar ropa. La diseñadora ha llevado su universo creativo a la 080 Barcelona Fashion con Car Wash Chandler, una propuesta que convierte la pasarela en un auténtico car wash vintage, con una escenografía diseñada para trasladar al público directamente a otra época.

38 Edició 080 Barcelona Fashion

Presentada este miércoles 21 de octubre en Marina Vela, la colección recupera la estética pop estadounidense de los años 70 y 80 para construir un espectáculo donde la moda, la música y la ambientación comparten protagonismo. Porque, si algo caracteriza a Chandler, es su capacidad para hacer que cada desfile tenga una personalidad propia.

Un lavado de coches convertido en pasarela

Esta vez, la inspiración no se queda en las prendas. El concepto de Car Wash Chandler invade también el espacio: la decoración recrea la atmósfera de un lavadero de coches de otra época, con referencias visuales al agua, la espuma, los reflejos y el movimiento. Una puesta en escena que acompaña la colección y refuerza su imaginario cinematográfico y pop.

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La música también forma parte del relato, con la icónica canción Car Wash como referencia conceptual. El resultado es una propuesta que juega con la nostalgia sin quedarse atrapada en ella, convirtiendo un escenario cotidiano en una experiencia de moda con identidad propia.

Si hay algo que Nathalie Chandler lleva tiempo dejando claro sobre la pasarela es que la elegancia no tiene por qué ser convencional. Su sello, definido como destroy chic, mezcla sofisticación con una actitud rockera, combinando códigos clásicos con una mirada más atrevida y desenfadada.

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En esta colección, esa fórmula viaja hasta la América de los setenta y ochenta. Monos ajustados, vaqueros de talle alto, tops anudados y estampados retro construyen una silueta que celebra el cuerpo y la sensualidad sin complejos. Los materiales brillantes y las referencias al universo del car wash completan una estética que encuentra su fuerza en el contraste entre el glamour y la provocación.

No se trata únicamente de recuperar una época, sino de reinterpretarla desde la libertad. La mujer de Chandler no necesita elegir entre ser elegante y rebelde: puede ser ambas cosas al mismo tiempo.

Cuando el espectáculo también forma parte de la colección

La escenografía es una de las claves para entender la propuesta de Chandler. En lugar de limitarse a presentar una sucesión de looks sobre una pasarela neutra, la diseñadora construye un contexto que ayuda a leer las prendas y amplifica su personalidad.

No es una fórmula nueva en su trayectoria. En anteriores ediciones de la 080, su imaginario ya había explorado el diálogo entre la sofisticación y la rebeldía. En su desfile de 2025, por ejemplo, la presencia de una moto en la pasarela, que una modelo arrancó al inicio del espectáculo, reforzó esa narrativa de velocidad, libertad y actitud rockera.

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Con Car Wash Chandler, el vehículo deja paso al universo del lavado de coches, pero permanece la misma intención: sorprender a través de una idea reconocible, llevarla al terreno de la moda y construir un desfile que se recuerde también por lo que sucede alrededor de la ropa.

Nacida en Lieja, Bélgica, y afincada en Barcelona desde 2008, Nathalie Chandler inició su trayectoria profesional en París como estilista antes de lanzar su propia marca en 2019. Desde entonces, su propuesta combina referencias a la burguesía parisina de los años noventa con el espíritu del rock, en una búsqueda constante por cuestionar los códigos tradicionales de la feminidad y la elegancia.

38 Edició 080 Barcelona Fashion

Su regreso a la 080 confirma la personalidad de una firma que entiende la moda como algo más que una cuestión de tendencias. Con Car Wash Chandler, la diseñadora convierte un lavadero de coches en escenario creativo y reivindica una forma de vestir, y de presentarse ante el mundo, sin pedir permiso.

Porque, en el universo de Nathalie Chandler, la ropa importa. Pero la actitud con la que se lleva importa todavía más.