Morir para contar, una película-documental dirigida por Hernán Zin que narra el día a día de los periodistas de guerra. 

Soy humano, y nada de lo humano me resulta ajeno” define íntegramente el trabajo de un corresponsal de guerra. Dar oportunidad a personas y a lugares conflictivos; dotar de voz mediante sus palabras a esas historias que, lejos de quedar silenciadas, alguien logrará gritar.

En 2012, la vida de Hernán Zin dio un giro de 360 °. Tras ser víctima de un accidente en Afganistán, todos los traumas acumulados desde hacía 20 años explotaron. Para este reportero de guerra comenzó una época de oscuridad, depresión y conductas autodestructivas. La soledad le llevó a indagar respuestas y decidió entrevistar a otros periodistas. En esas conversaciones, Hernán quiso empatizar y conocer más sobre los traumas, pérdidas, miedos y familias de aquellas personas. Como consecuencia, surgió Morir para contar.

En esta película, algunos de los más prestigiosos reporteros de guerra se desnudan para narrar las experiencias vividas en los conflictos que presenciaron y su manera de enfrentarse a ellos. Mediante sus testimonios se logrará un acercamiento a sus peores recuerdos, además de mostrar más de cerca a los especialistas que brindan su ayuda a aquellos que pueden padecer estrés postraumático. Cada protagonista de Morir para contar hablará de un conflicto en particular, por lo que será, también, un viaje a la guerra desde Vietnam hasta nuestros días, así como un homenaje a sus compañeros.

La audiencia opina

Ha sido caracterizado por la crítica como un retrato brutal y desgarrador de la guerra. Aunque, por otra parte, un homenaje también a quienes se juegan la salud y la vida para que el mundo esté informado. Lo que ha logrado Morir para contar es que ningún espectador vuelva a ver las noticias de la misma manera. Jonathan Holland, periodista de The Hollywood Reporter, la califica como «dura pero reveladora (…) Una experiencia visual extrema que sumerge a la audiencia en las profundidades del horror. También es extrañamente reconfortante«.

Si algo destaca de ella es que, Morir para contar, habla de la profesión sin tapujos y muestra la realidad tal y como es. Diferentes historias que enseñan a sus espectadores a ver las cosas de otra forma. Desde luego, una película que no dejará indiferente a nadie y con la que es fácil emocionarse, incluso que se caiga alguna lágrima.

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