El Vida Festival 2026 ha cerrado las puertas de su duodécima edición consolidando su propuesta idílica en la Masia d’en Cabanyes de Vilanova i la Geltrú. Entre el 2 y el 4 de julio, el certamen reunió a unas 32.000 personas, una cifra que se mantiene estable desde 2024 y que reafirma la filosofía de la organización de priorizar la comodidad del público y la calidad de la experiencia por encima de las aglomeraciones masivas.
Un bosque mágico con identidad propia
La inauguración del festival reflejó perfectamente este espíritu local y comunitario. A cargo de El Petit de Cal Eril, más de 200 músicos y representantes de la cultura popular de Vilanova i la Geltrú recorrieron los bosques del recinto para confluir en el escenario principal, en una propuesta ideada por Joan Pons y Marc Salicrú.
El entorno boscoso del Garraf volvió a ser el gran protagonista, sirviendo de refugio tanto para un público joven y moderno como para familias que compartieron espacio en un ambiente notablemente apacible.

Los grandes momentos: El brillo internacional de Charlotte Cardin
El cartel de este año combinó la veteranía, la vanguardia urbana y grandes figuras internacionales. Entre ellas, uno de los nombres más esperados y que regaló los momentos más fotogénicos del festival fue el de la cantautora canadiense Charlotte Cardin.
Cardin encandiló al público del Vida con su elegancia sobre el escenario, haciendo gala de esa mezcla tan suya de pop sofisticado, soul y r&b que la ha consagrado internacionalmente. Su magnetismo natural y su presencia escénica entre la naturaleza de la Masia d’en Cabanyes firmaron una de las estampas visuales y musicales más potentes de la duodécima edición.

Un crisol de talento nacional y colofón electrónico
Más allá de la presencia internacional, el festival ofreció un viaje sonoro muy diverso por la escena actual. La vanguardia urbana y el flamenco tuvieron un peso crucial de la mano de Lia Kali, que conquistó la jornada del viernes con su voz afamencada y bases negras ante unos 10.000 asistentes, y de Yerai Cortés, que ofreció un recital íntimo y sobrecogedor en el escenario de El Vaixell, arropado únicamente por su guitarra entre los árboles. El pop y el indie estatal también vivieron momentos álgidos, por un lado, La Ludwig Band desplegó los temas de su aclamado Pel barri es comenta conectando con un generoso público familiar, mientras que los veteranos Sidonie desafiaron el pleno sol de la tarde tocando en riguroso directo y desatando una conga masiva al ritmo de su clásico Un día de mierda.
La representación pop continuó con Amaia, quien ofreció un concierto repleto de sus habituales e ingeniosas interacciones verbales con sus seguidores, a pesar de lidiar con algunos problemas de iluminación y sonido frontal. La programación del fin de semana se completó con nombres esenciales del panorama actual como Guitarricadelafuente, Ralphie Choo, Nu Genea, Barry B o Maria Arnal, dejando el gran colofón final para la noche del sábado. El legendario DJ británico Fatboy Slim fue el encargado de clausurar el festival por todo lo alto, transformando el recinto en una gigantesca pista de baile que mantuvo al público entregado y saltando hasta pasadas las cuatro de la madrugada.
Rumbo a la edición de 2027
El Vida Festival no se detiene y ya piensa en su próximo capítulo. La organización ha confirmado que la edición de 2027 se llevará a cabo los días 1, 2 y 3 de julio. El dúo estadounidense de indie pop Chinese American Bear se ha anunciado como el primer avance de un cartel que promete mantener intacta la esencia cercana y disfrutable del evento.

