El sexto sencillo del artista mallorquín es una nueva versión de una canción de los años 80 la cual se convirtió en un himno para el colectivo LGTBI+.

Quien no arriesga no gana, y esta vez Ricky Merino ha ganado de pleno. Lo ha hecho porque nunca es fácil reversionar canciones que en su día fueron himnos para muchos. Smalltown Boy, de la banda británica Bronski Beat, ha pasado a la historia por ser un canto hacia la libertad del colectivo LGTBI+. La canción habla de lo complicado que es ser homosexual para «un chico de pueblo».

Tal y como nos contaba el propio Ricky en la entrevista que le hicimos hace unos días, «esta canción significó mucho para mí hace bastante tiempo y pienso que se ha perdido un poco el significado real, me siento muy identificado con la letra y estoy muy orgulloso de haber reversionado un clásico como este». Pues bien Ricky, puedes estar plenamente contento del resultado final porque se nota que has cuidado al mínimo detalle tú versión de Smalltown Boy.

Videoclip estéticamente ochentero

Como venía haciendo anteriormente, Ricky ha acompañado su single con videoclip. Dirigido por Salva Musté, destacamos la gran estética ochentera de esta obra audiovisual. A lo largo del vídeo podemos ver diferentes planos de Ricky bailando ritmo del beat de la canción, digamos que «liberado», y, por otra parte, a un Ricky encerrado en su habitación tratando de buscar unas respuestas que, tal y como dice la canción «nunca encontrarás en casa».

 

El joven mallorquín ha puesto especial hincapié en lo importante que es prestar atención a la letra de la canción, «aún queda mucho por hacer pese a que nos hagan creer que está todo normalizado y que tenemos todxs las mismas oportunidades», escribía en redes sociales. De este modo, Ricky intenta dar visibilidad al colectivo LGTBI+ que, desafortunadamente, sigue sufriendo acoso en la actualidad.

Producción adaptada a la actualidad

Otro de los aspectos a comentar es lo bien que suena en su totalidad la canción, que ha sido producida por Juan Sueiro. La versión original tiene un ritmo mucho más pausado, mientras que en la versión de Ricky todo suena más «movido». Pero, sin duda alguna, lo que nos ha impresionado gratamente han sido la gran ejecución de los agudos del cantante, que nunca antes nos había mostrado.

Ricky, quítate el miedo que muchas veces que tienes a no gustar, porque tus trabajos a nosotros nos gustan…¡y mucho! ¡Enhorabuena por tu nueva versión de este temazo!

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